Aunque es consumida a nivel mundial, solo la fabricada en la península puede llamarse sangría

La sangría es, sin duda, uno de los sellos españoles por excelencia. Cualquier turista que pise este territorio no querrá marcharse sin probar esta bebida con renombre internacional. Lo tendrán que hacer en diferentes establecimientos, eso sí, para poder conocerla con toda su esencia, porque no hay una receta unificada de cómo debe prepararse. Pero esa es otra cuestión. Tan es “nuestra” esta tradición que, desde 2014 solo aquella producida en España y Portugal puede llamarse sangría.

Esto no prohíbe a otros países elaborar esta bebida, pero tendrían que llamarla con otro nombre en su etiqueta. Es una decisión que aprobó el Parlamento Europeo para modificar la ley que regula la protección de la denominación de origen, que, oficialmente, se llama Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la definición, designación, presentación, etiquetado y protección de las indicaciones geográficas de los productos vitivinícolas aromatizados.

El resto de países de la Unión Europea que quieran producir sangría tienen que calificarla como “vino aromatizado” o “bebida aromatizada a base de vino”. Aún así, podrán acompañarlo con el nombre sangría y tendrán que especificar que esta es española o portuguesa.

Además, con el objetivo de proteger algo que se considera tan nuestro, también el Boletín Oficial del Estado español, el BOE, ha definido cómo tiene que ser elaborada la sangría para poderse denominar de esta forma:

“Sangría es la bebida derivada de vino producida en España, compuesta de vino tinto y agua natural o carbónica, con zumos, extractos o esencias naturales de frutos cítricos y con adición o no de azúcares.

La proporción mínima de vino tinto contenida en la sangría ha de ser del 50 por 100 en volumen y el grado alcohólico del producto terminado debe estar comprendido entre 7º y 12º.

Podrá contener partículas sólidas de la pulpa o corteza de cítricos.”

La sangría en España

Si bien es cierto que el origen de la sangría no está claro, lo que no se puede negar es que la sangría, tal y como la conocemos hoy en día, se popularizó en la España de los años 60 y esto ha sido reconocido a nivel legal.

Así que, ya sabes, cuando tomes una copa de Sangría La Fresquita, puedes pensar que te encuentras en los tiempos coloniales antiguos, y nadie te puede negar disfrutar de esta bebida con denominación de origen.